Y me levanto otro día más, echando la vista atrás,
recordando todo lo que he conseguido y pensando en todo lo que está por venir. No
puedo dejar de pensar en ti, y más cuando el camino se hace empinado, porque me
falta el amor que desapareció hace años. Siempre mantendré conmigo los
recuerdos y consejos que me diste, ya que tú me diste los cimientos para ser la
persona que soy ahora. Siento mucho que no puedas ver hasta donde he llegado,
pero te prometo que siempre seguiré avanzando, intentando lograr mis metas,
aunque jamás las haya tenido claras. Sigo caminando con firmeza sin miedo a los
fallos, ya que me enseñasteis que los errores son los profesores más sabios. Solo
quería daros las gracias a los dos, ya que no se pueden pedir mayores ejemplos.
Otro día más en esta oscuridad, no podría deciros cuantos días llevaba aquí, puede que horas, días o meses… incluso años. La agonía cada vez era más fuerte pero tenía que seguir resistiendo, ya que estas cadenas es todo lo que me quedaban. Se clavaban más, no veía que fueran a cambiar su rutina pero tampoco mi sangre se iba a acabar… Ya no podía más, tenía que soltar, jamás me había preguntado qué pasaría si dejaba de tirar, pero necesitaba descansar. Note como las cadenas aflojaban, me sentí aliviado, poco a poco se separaban de mi carne y sentía el aire entrando en mis pulmones pero el miedo me envolvió de nuevo, que ocurrirá ahora que las cadenas se esparcían por el suelo. ¿Y ahora qué? No me quedaba nada en este mundo por lo que luchar, solo me quedaba ver como mis heridas se cerraban, como la sangre cesaba. Comencé a caminar, siguiendo los hierros más grandes ya que la curiosidad de saber que sujetaba crecía a medida que pasaban las horas, inesperadamente, las du...
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